UN CHÉ LIBERTARIO (I)

¿Cuál es el sentido de la palabra libertario cuando hablamos del Che Guevara? ¿Nos conviene la mitificación de la figura del Che por parte de los anarquistas? ¿Era el Che anarquista o un comunista poco ortodoxo?

¿Cuál es el sentido de la palabra libertario cuando hablamos del Che Guevara? ¿Nos conviene la mitificación de la figura del Che por parte de los anarquistas? ¿Era el Che anarquista o un comunista poco ortodoxo?

 

 

En América Latina se utiliza el término “libertario” a veces en el sentido de “liberador” (Simón Bolívar, 1783-1830, y el Che se consideran evidentemente como libertarios en ese sentido), pero es necesario relativizar: son liberadores en función de una situación anterior (una dictadura), pero no son liberadores integrales porque instalan otros poderes forzosamente dominadores.

Sin embargo, históricamente, el término representa la corriente política y filosófica que plantea la preeminencia de la libertad y la lucha contra la autoridad bajo todas sus formas. Es prácticamente sinónimo de anarquismo y de antiautoritarismo, y esto desde mediados del siglo XIX. Evidentemente, el Che no tiene nada que ver con esto.

Otros utilizan un sentido más general: la palabra representa a todos los movimientos y pensamientos que tratan de alcanzar la libertad o las libertades, o que dan prioridad a la libertad (siempre o a veces) sobre otras reivindicaciones. El anarquismo, evidentemente, está incluido, pero al lado de otros movimientos. El Che puede asociarse a esto, pero el debate está lejos de cerrarse.

Ernesto Guevara de la Serna (1928-1967) es un personaje particular, reivindicado desde diferentes campos y tendencias, que incluyen a veces –raramente– a los anarquistas, y muy a menudo mitificado, lo que supone una regresión (1), recuperado como todos los grandes personajes históricos. En Cuba, en los años 1960 a 1970 y después, se convierte a veces en exagerado objeto de culto “de compensación” (2) frente a las dificultades e insuficiencias del régimen.

Aunque esto no demuestra nada, ha sido presentado a veces como anarquista por algunos que lo querían mostrar como un espantapájaros; así, los estalinistas checos,lógicamente para calumniarlo y desmontar sus propósitos, lo definieron como un “nuevo Bakunin” (3).

La confusión es a menudo la regla. Por ejemplo, Daniel Guérin (1904-1988), generalmente riguroso, parece todavía cegado por la mitología revolucionaria tras su paso por Cuba en enero de 1968: distingue una evolución hacia el “comunismo libertario de Kropotkin” después de haber explicado que la autogestión está ausente de Cuba y que todo está concedido desde arriba (4). Se recupera felizmente en su conclusión, augurando para Cuba el establecimiento final de una verdadera democracia y el “descubrir el marxismo libertario”.

Hoy en día, la visión o mito libertario guevarista sigue existiendo, y se habla frecuentemente de un sedicente “último término libertario y humanista” (5). Este mito es abordado, con espíritu crítico y muy abierto, por mi amigo Roberto Massari, infatigable estudioso de la utopía humanista revolucionaria guevarista, y eficaz animador de la Fondazione Ernesto Che Guevara, ubicada en el Lacio norte y que irradia al mundo entero (6). Cuando leemos los8 Cuadernosde la Fondazione, nos quedamos sorprendidos por el eclecticismo, la total libertad de expresión, la riqueza del debate (sin censura, pues incluye las críticas) y las posturas a menudo muy corrosivas expresadas, aunque una sensibilidad demasiado proguevarista y casi exclusivamente marxista limite a veces la aportación crítica al asimilar socialismo y marxismo, lo que supone una limitación importante.

Desde el 1.er número de los Cuadernos, en 1998, Roberto anuncia que desearía una orientación lo más libertaria posible: el Che se ha modelado según “determinados e irrenunciables principios libertarios” (7).

El escritor hispanomexicano, a veces libertario, Paco Ignacio Taibo II (1949) destaca también el hecho de que la imagen del Che esté asociada a “la idea de rebelión”.

Idealizando a su héroe, afirma que

“El Che es también un estilo, la irreverencia, la distancia ante el poder, la batalla permanente contra la burocracia…” (8).

Todavía recientemente, Alain Ammar anota, aunque haya varios pasajes de su libro que lo desmientan, que

“Era el perfecto rebelde por su insumisión a las situaciones, a los hombres, a las instituciones que querían imponérsele. Su nombre se ha convertido en sinónimo de rebelde” (9).

Para intentar aportar respuestas o algunas pistas, sería necesario en todos los casos distinguir diversos periodos en la biografía del Che: el joven rebelde un poco romántico, el comunista más o menos ortodoxo, el hombre de Estado más o menos autoritario, el (de nuevo) rebelde y humanista socialista, un poco más pluralista, pero solo al final de su vida y en un periodo muy corto, lo que en modo alguno puede caracterizarlo de modo global.

Roberto Massari ha seguido esta cronología con gran eficacia (10).

Es necesario también distinguir en qué se ha convertido el mito, cómo seha creado y cómo ha evolucionado.

Solidificándose, se ha convertido a su vez en una realidad histórica, aunque tenga poco que ver con los mismos hombres y sucesos. Suscribo las observaciones de Adolfo Gilly:

“Para esta imaginativa generación [la de 1968], Che Guevara representaba la encarnación del mito revolucionario (…) Poco importa saber si esta imagen se correspondía con la realidad de sus ideas [del Che y de sus influencias]. Es importante subrayar que la simultaneidad de la figura del Che recorriendo el mundo resume el espíritu del 68: se ve en él la oposición al poder antes que la lucha por el poder (…). El Che no era anarquista, sino un hombre que renunció a un poder que ya había perdido en Cuba por intentar la conquista de otro que queda todavía por conquistar en América del Sur. No lo logró” (11).

Cuadernos publicados desde 1998 a 2016. Cada año (o casi), la Fundación Ernesto Che Guevara ha publicado un voluminoso cuaderno que recoge lo mejor que se produce, en Italia y en todo el mundo, sobre El Che.

NOTAS

1.- Luis Alberto (Beto) Gallegos, Che Guevara: el mito como forma de dominación, Montevideo.

2.- Daniel Guérin, “Où va la révolutioncubaine?”, en ‘Pour un marxismelibertaire’, Robert Laffont, París 1969, p.230-231.

3.- Roberto Massari, Che Guevara: pensiero e politicadell’utopia, Bolsena 1994, p.415.

4.- D. Guérin, op. cit., p.225.

5.- Enzo Santarelli, “Ernesto Guevara. Ritratto di un contemporaneo”: Che Guevara-QuadernidellaFondazione Che Guevara, Speciale Contro la privatizzazionedelleopere del Che, a.VI-VIII (2004-2006), p.17.

6.- Fondazione Ernesto Che Guevara: Massari Editore, Casella Postale 89, 01023 Bolsena (VT) Italia.

7.- R. Massari, “Le ragioni di un uomo e di una neonata fondazione”: Che Guevara-QuadernidellaFondazione Che Guevara Bolsena, a.I,

  • (1998), p.9-10.

8.- Paco Ignacio Taibo II, “Ernesto Guevara, una puesta al día”: Quadernidellafondazione Che Guevara, n.8 (2009-2010), p.42.

9.- Alain Ammar, Le Che, Hugo & Cie, París 2011, p.249.

10.- R. Massari, “Periodizzareil Che e il socialismo (per capireentrambi)”: Che Guevara–QuadernidellaFondazione Che Guevara, Speciale Paesidell’Est, a.IV, n.4 (2001), p.96-101.

11.- Adolfo Gilly “1968: auxfrontières de la rupture”: Utopie critique, n. 2 (marzo-mayo 1994), p.16.

Artículo reproducido en varias revistas y sitios web, realizado originalmente en mayo de 2013 para una conferencia que exploraba la figura del Che Guevara desde una perspectiva libertaria organizada por la FondazioneInternazionale Che Guevara y celebrada en Selinunte (Sicilia) el 5 de octubre de ese año. Posteriormente fue parcialmente mejorada. Este análisis se puede consultar en la web del autor acratie.eu, en el archivo VIII. ENSAYOS LIBERTARIOS UTÓPICOS A GRAN ESCALA, páginas 518-533 de su actualización del 10/06/2026 (https://www.acratie.eu/FTPUTOP/U5-GRAND.DOC).

La traducción al castellano aquí recogida fue publicada en el nº 20 de Germinal, Revista de Estudios Libertarios, Julio-Diciembre 2025, páginas 71-100.

Autor: Michel Antony

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