LUCIO URTUBIA, ANARQUISTA POR DEVOCIÓN
“Mi suerte fue haber nacido pobre, pobre, porque no tuve que hacer ningún esfuerzo para perder el respeto a todo el poder establecido, la iglesia, la propiedad privada y el Estado”. Lucio Urtubia
Albañil de profesión, anarquista por devoción, contrabandista, desertor, exiliado, falsificador y ladrón, marido y padre de familia…
Lucio Urtubia nació en Cascante, en Navarra, hijo de republicano y pobre. Su padre murió sufriendo por no poder costear los medicamentos para su cáncer. Se empezó a ganar la vida en Valcarlos, donde trapicheaba y hacía contrabando con bienes básicos que traía de Francia. Se fue a la mili a Logroño y siguió con el contrabando; enfureció al ver que aquellos militares que habían sumido a España en la guerra ahora tenían de todo mientras el pueblo se moría de hambre. Lo pillaron, desertó y se exilió a París, donde se labró una carrera profesional en la construcción. Allí conoció a obreros anarquistas, intelectuales, artistas. Allí se produjo su despertar ideológico: no era comunista, como siempre se había considerado, sino anarquista.

Empezó a luchar por la revolución, por una utopía que nunca dejó de ser necesaria. Luchaba por la igualdad, por la supresión de clases, la libertad, el antifascismo y el anticapitalismo. Y lo demostró con creces: estuvo en la cárcel debido a sus múltiples robos o expropiaciones, como él decía, a los bancos y estafó al mayor banco del mundo con cheques falsos de viaje. Se podría haber retirado rico a vivir como cualquier capitalista feliz, pero no, todo lo que ganaba lo donaba a la causa antifascista y anarquista y también a esposas y madres de compañeros encarcelados o muertos en la lucha. Conoció a Albert Camus entre muchos otros y colaboró con Ernesto Guevara; le propuso incluso falsificar dólares para desestabilizar a EEUU, pero el Che no aceptó.
Fue un auténtico Robin Hood que nunca mató a nadie, que detestaba encañonar a los trabajadores de los bancos y que nunca dejó de trabajar como albañil.
La revolución o es desde abajo o no será; la revolución o es feminista o no será. Los auténticos antisistema nunca podrán ser los neofascistas, tecnofascistas que hoy en día trabajan para el capital en nombre de la libertad.
“Para mí la libertad es como Dios, no lo puedo explicar”. Grande Lucio Urtubia 1931-2020.