Cada pueblo organiza la revolución y construye la democracia obrera según sus peculiaridades políticas, económicas, organizativas, antropológicas, sociológicas, históricas y culturales. La diversidad de experiencias y conclusiones teóricas desarrolladas en distintos lugares y momentos no debería ser motivo de enfrentamiento y división, sino de enriquecimiento; múltiples puntos de vista que se sumen para construir la democracia obrera aquí en el siglo XXI. Abramos un amplio debate entre revolucionarios y progresistas.


